Si en el Dakar la resistencia es clave, hay una marca que este año ha decidido apostar por algo diferente: la potencia bruta y la tecnología del futuro. Hablamos de Can-Am, el fabricante que ha llevado al desierto el vehículo que todos los demás intentan copiar.
El «Maverick R»: Un cohete con ruedas
Mientras otros vehículos se centran en pasar suavemente por las piedras, el modelo estrella de Can-Am para este 2026, el Maverick R, se ha diseñado con una sola idea: ir más rápido que nadie.
Verlo parado ya impresiona. No tiene nada que ver con un vehículo de paseo; es una máquina de carreras pura, con un aspecto robusto y musculoso que transmite velocidad incluso estando quieto. Tiene un diseño agresivo, ancho y futurista. Pero su gran secreto está en las «tripas». A diferencia de la mayoría de sus rivales que usan un sistema de correas de goma para transmitir la fuerza (como un scooter gigante), el Can-Am usa una caja de cambios real, parecida a la de los coches deportivos de calle o de Fórmula 1.
Esto significa que cuando el piloto pisa el acelerador, el coche no solo corre, sino que el motor transmite toda su energía a las ruedas sin dudar ni un segundo y empuja con una fuerza inmediata, alcanzando velocidades en la tierra que parecen imposibles para un vehículo de su tamaño.
Los reyes del cronómetro
La actuación de Can-Am en este Dakar 2026 se puede resumir en una palabra: explosividad. Aunque la carrera dura dos semanas, se divide en «etapas» (días). Y aquí es donde Can-Am ha brillado. Han sido los protagonistas indiscutibles de la mayoría de las jornadas, ganando etapa tras etapa y demostrando que, cuando el terreno les deja correr, no tienen rival.
Sus pilotos no solo conducen; pilotan máquinas de precisión. Las dunas gigantes han dejado de ser un problema insuperable consiguiendo subir montañas de arena verticales con una facilidad pasmosa gracias a la enorme potencia de sus motores de 240 caballos.
Kyle Chaney y Jacob Argubright: Salvando el honor
En una carrera donde la lucha por la victoria ha sido feroz, la dupla formada por Kyle Chaney y su copiloto Jacob Argubright ha sido la encargada de mantener la bandera de Can-Am bien alta.
Estos estadounidenses han realizado una carrera espectacular, exprimiendo al máximo la velocidad de su coche para colarse en el podio. Han conseguido una fantástica segunda posición, peleando cada kilómetro y demostrando que el Can-Am Maverick R es el único capaz de plantar cara a los ganadores y dividir su dominio. Su resultado confirma que la velocidad punta sigue siendo un arma letal en el desierto.
Una marea en el «Top 10»
Pero Kyle Chaney no ha estado solo. Si miramos la lista de los diez mejores tiempos acumulados al final de la carrera, vemos que está repleta de vehículos Can-Am.
Aunque el primer puesto se les escapara por poco, la marca ha demostrado una consistencia envidiable, colocando a muchísimas unidades entre los mejores clasificados. Esto confirma que, para la gran mayoría de equipos y pilotos profesionales, Can-Am sigue siendo la opción favorita por su mezcla de velocidad y tecnología punta.
El futuro ya está aquí
Can-Am ha dejado claro en este 2026 que el Dakar está cambiando. Ya no basta con que el coche no se rompa; ahora también tiene que ser increíblemente rápido y tecnológico. Con su modelo Maverick R, han subido el listón, obligando a todos los demás a mejorar si quieren seguirles el ritmo.


